Cuando los socios de Surikí Nature logramos retornar a nuestras tierras, 25 años después del asesinato de nuestro padre y del despojo que sufrimos, pensamos inicialmente en reactivar la ganadería intensiva de antaño. Sin embargo, al recorrer el predio descubrimos que cerca del 30 % de los potreros estaban cubiertos por bosques de más de diez metros de altura, hogar de micos, aves y hasta jaguares. Comprendimos que, al retomar la ganadería tradicional, desplazaríamos a los mismos seres que habían encontrado refugio allí, repitiendo la historia que vivimos. De esa reflexión nació la Reserva Surikí, un proyecto productivo que une conservación y desarrollo: implementamos un plan de manejo ambiental, apostamos por el turismo regenerativo, la provisión de servicios ecosistémicos y una ganadería sostenible. Hoy nuestra historia demuestra que es posible transformar el dolor en una cultura de paz y prosperidad, donde la naturaleza y las comunidades florecen juntas.