La inspiración de Sagy EcoLodge surge de la visión de transformar un territorio históricamente limitado a cultivos ilícitos en un espacio de conservación, educación y desarrollo comunitario. Su fundadora, Yasmín Pantoja, se inspiró al observar experiencias exitosas de niños en otras veredas dedicados al avistamiento de aves y a la protección del medio ambiente, lo cual motivó a replicar este modelo en su comunidad. Desde 2020, comenzaron con actividades recreativas sencillas, como paseos de olla, que poco a poco evolucionaron hacia una propuesta sólida de turismo sostenible. Entre sus logros destacan la mejora de los accesos a la vereda, la implementación de monitoreos investigativos de especies, la formación de niños en temas ambientales y la obtención de equipos mediante convocatorias de entidades como Gran Tierra, USAID y WCS, que apoyaron sus procesos comunitarios.