Camaxagua surge del sueño de un grupo de jóvenes de Mesetas que, tras los años más duros del conflicto armado, decidieron permanecer en su territorio para sembrar esperanza mediante el turismo, la cultura y la conservación de la naturaleza. Inspirados por el río Güejar y la riqueza cultural de las comunidades campesinas e indígenas, han construido un camino de reconciliación y desarrollo comunitario. Hoy, su trabajo demuestra que el turismo puede ser una poderosa herramienta de paz y sostenibilidad, conectando a visitantes y locales en experiencias que valoran la biodiversidad, las tradiciones y la memoria del territorio.