Alguna vez nuestro territorio fue reconocido como el principal destino de pesca deportiva continental en Colombia. Sin embargo, el impacto ambiental y el maltrato animal asociados a esa práctica, sumados a su posterior prohibición, nos llevaron a una profunda reflexión. Comprendimos que el Orinoco ofrece mucho más que pesca: es un escenario de paz, armonía y naturaleza. Decidimos entonces transformar nuestra historia y, como comunidad de pescadores, apostarle al turismo responsable como una oportunidad para vivir en equilibrio con el entorno, generar empleo digno y compartir con el mundo la belleza y la fuerza del gran río que nos sustenta.